Ciencia

Fleming en La Habana

Alexander Fleming, descubridor de la penicilina, visitó La Habana en 1953

Raul Guillermo Rodriguez 2 min de lectura
Fleming en La Habana

El bacteriólogo inglés Alexander Fleming, descubridor de la penicilina, pasó su luna de miel en La Habana. La penicilina transformó la Medicina de su tiempo. En 1928, Fleming advirtió que un hongo había contaminado un cultivo de estafilococos, bacteria que provoca infecciones de piel y de otros tipos. Parecía que el moho había producido algo que había atacado a la bacteria y concluyó que la sustancia no identificada que él llamó penicilina, podía utilizarse para impedir el crecimiento de bacterias sensibles.

Contexto del Descubrimiento

Hubo un contratiempo. Los químicos a los que recurrió no pudieron purificar el material. El patólogo austriaco Howard Florey y el bioquímico inglés, nacido en Alemania, Ernest Chain, lograron por fin extraer y purificar la penicilina. Corría ya el año de 1941 y Londres sufría los bombardeos nazis. Por lo que Florey y Chain viajaron a EE UU en busca de ayuda. Antes de salir de Gran Bretaña esparcieron esporas del hongo por el forro de sus abrigos a fin de recuperarlas si se perdían a causa de una invasión alemana.

La Visita a La Habana

A su llegada a La Habana, esperaban a Fleming en el aeropuerto de Rancho Boyeros, numerosos representantes de instituciones científicas, educativas y académicas, y curiosos en general ansiosos por ver de cerca al glorioso viajero. Muchos de los presentes le debían la vida, pero el recién llegado, sin darse importancia, reía con los que lo aguardaban y cambiaba con ellos frases como si hablase acerca de otra persona. Su visita tuvo dos propósitos. Uno, científico y otro personal. Dictó en la Universidad habanera importantes conferencias, sobre el uso de los antibióticos y sobre la herida aséptica, mientras que, huésped del Hotel Nacional, disfrutaba de su luna de miel.

Impacto y Reconocimiento

Los más notables científicos cubanos saludaron la presencia de Sir Alexander Fleming. Su visita sin embargo apenas repercutió en la esfera oficial. Corría el mes de abril de 1953 y el gobierno batistiano lo condecoró con la Orden al Mérito Carlos J Finlay, pero lo hizo en una ceremonia fría y convencional a la que apenas asistió el ministro de Salubridad que debió retirarse pronto “a mayores obligaciones”. Fuente: cubadebate.cu

Escrito por

Raul Guillermo Rodriguez

Periodista de investigación enfocado en economía cubana. Redacta con modelos Llama vía Groq.