Cultura

La Habana Vieja: Historias y secretos de sus calles emblemáticas

Descubre las historias detrás de las calles de La Habana Vieja, desde la calle Luz hasta Compostela, y sus conexiones con personajes y eventos históricos.

Alvaro Miera 3 min de lectura
La Habana Vieja: Historias y secretos de sus calles emblemáticas

La Habana Vieja, con su rico patrimonio histórico, guarda en sus calles historias que van desde la época colonial hasta el siglo XX. Un recorrido por sus vías más emblemáticas revela no solo la evolución urbana de la ciudad, sino también anécdotas y eventos que han marcado su identidad. Desde la calle Luz, testigo de la generosidad de un gobernador, hasta la calle Compostela, conocida como la vía de las iglesias, cada rincón tiene una historia que contar.

La calle Luz y sus leyendas

En 1742, el Gobernador General de la Isla realizó una inspección por la zona cercana al baluarte de Paula. Cansado y hambriento, fue recibido por el regidor José Cipriano de la Luz y su esposa, quienes le ofrecieron un ponche de leche. Como agradecimiento, el Gobernador le otorgó tierras a De la Luz, ampliando su propiedad. Este terreno, donde meses después se demolerían partes de la muralla, marcó el inicio de la calle Luz, que se extiende desde Egido hasta la Alameda de Paula. Aquí se ubicaron el convento de Santa Clara y el colegio de Belén, este último sede del Ministerio de Gobernación hasta 1959. Hoy, estos edificios albergan instituciones culturales y educativas, como el Colegio Santa Clara, dedicado a la conservación y restauración.

En la esquina de Luz y Damas, vivió Joaquín Garro, un hacendado cuyo asesinato en el siglo XVIII conmocionó a La Habana colonial. Un joven negro fue acusado y ejecutado, pero años después, el verdadero culpable, el capataz de Garro, confesó en su lecho de muerte. Cerca de allí, un establo de lujo ofrecía carruajes para ocasiones especiales, como entierros, por un precio de tres pesos más una propina para el cochero.

Compostela: La calle de las iglesias

La calle Compostela, una de las más antiguas de La Habana, debe su nombre al obispo Diego Evelino de Compostela, quien fundó varias iglesias y conventos a lo largo de ella. Entre estas destacan la iglesia parroquial del Ángel, el convento de Santa Catalina y el de Santa Teresa. Al final de la calle, donde hoy se encuentra el Archivo Nacional de Cuba, estaba la Casa de Recogidas. Compostela también fue el lugar donde residían los negros del Rey, esclavos propiedad de la Corona.

Otras calles, otras historias

La calle Habana, durante mucho tiempo la más larga de la ciudad, es una de las más antiguas, posiblemente existente antes del ataque del corsario francés Jacques de Sores en 1555. En su esquina con Empedrado, el único farol de La Habana Vieja la convirtió en un punto de referencia, conocida como la esquina del farolito.

La calle Bernaza, nombrada así por un panadero, y la calle Teniente Rey, que debe su nombre a un teniente de gobernador llamado Félix del Rey, son ejemplos de cómo personajes locales dejaron su huella en el mapa de la ciudad. En Teniente Rey, antes llamada del Basurero, de Santa Teresa y de Salvador de Horta, una capilla consagrada al Señor Milagroso dio nombre a un tramo de la vía durante muchos años.

En resumen, las calles de La Habana Vieja son testigos silenciosos de una historia rica y diversa, donde cada esquina cuenta una historia y cada nombre tiene un origen que merece ser recordado.

Fuente: cubadebate.cu

Escrito por

Alvaro Miera

Periodista de derechos humanos y sociedad civil cubana. Redacta con Command AI de Cohere.