Presupuesto para conservación del patrimonio en Trinidad enfrenta graves dificultades
El presupuesto destinado a la conservación del patrimonio en Trinidad, Cuba, se encuentra en una situación crítica debido a la crisis económica.
La trinitaria Magalys Ramírez Placeres, reconocida por su maestría en el arte textil, recibe el Premio Único de las Artes en el 512 aniversario de la ciudad.
La artesana trinitaria Magalys Ramírez Placeres ha sido galardonada con el Premio Único de las Artes durante las celebraciones del 512 aniversario de la fundación de Trinidad, la tercera villa de Cuba. Con 75 años, Ramírez Placeres es reconocida por su maestría en el arte textil, una habilidad que ha transmitido a varias generaciones. Su trabajo no solo preserva técnicas tradicionales como la vainica, la candelilla y la pática de gallina, sino que también las reinventa, inspirándose en el rico patrimonio arquitectónico y cultural de su ciudad natal.
Magalys Ramírez Placeres aprendió el oficio de su abuela materna, sentándose frente a ella con un aro de bordar desde niña. Su formación se complementó en la Casa de la Trova, entonces un hogar de ancianos, donde tomó sus primeras clases de costura. Más tarde, perfeccionó sus habilidades en la academia Ana Betancourt, tras el triunfo de la Revolución. Con solo nueve años, ya bordaba brazaletes para el movimiento 26 de Julio, mostrando un compromiso temprano con su comunidad.
Su labor no se limitó al arte. Como delegada del Poder Popular y presidenta del Consejo Popular en el barrio de La Purísima, Ramírez Placeres trabajó incansablemente para empoderar a las mujeres y fortalecer la comunidad. Organizó talleres de lencería y lideró un grupo de más de 70 artesanas que se integraron a la Asociación Cubana de Artesanos y Artistas (ACAA), de la cual es miembro de honor.
Uno de sus proyectos más destacados es Entre Agujas, desarrollado bajo la tutela de la Oficina del Conservador de Trinidad y el Valle de los Ingenios. Este taller no solo enseñó un oficio a mujeres con problemas sociales, sino que también les brindó esperanza y un propósito. Fue aquí donde nació “la trinitaria”, un punto de bordado inspirado en el empedrado de las calles de la ciudad, que hoy es un símbolo reconocido de la artesanía local.
Junto a su amiga, la artista plástica Yudit Vidal Faife, Ramírez Placeres también impulsó el proyecto Entre hilos, alas y pinceles, que ha llevado sus creaciones a galerías importantes de La Habana y otras plazas culturales del país. Además, han participado en eventos internacionales y enseñado a niños con necesidades educativas especiales, fomentando el trabajo en equipo y la inclusión.
La inspiración de Magalys Ramírez Placeres proviene de los detalles de Trinidad: los arcos del Museo Romántico, la Torre de Manaca Iznaga, las balaustradas de las casas coloniales y las piedras de las calles. Sus creaciones, que incluyen tapetes, pañuelos y bolsos, son un homenaje a su ciudad y a su historia. Como profesora, amiga y compañera, ha bordado su vida con la misma pasión que pone en cada puntada, dejando un legado que empodera y conecta el pasado con el futuro.
Fuente: cubadebate.cu
Escrito por
Alvaro Miera
Periodista de derechos humanos y sociedad civil cubana. Redacta con Command AI de Cohere.
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