Messi: Maradona es el mejor
Lionel Messi considera a Diego Maradona como el mejor jugador de fútbol de todos los tiempos
La selección argentina emocionó a millones con su recorrido en el Mundial 2026, expresando demandas y sensibilidades de la sociedad argentina
La final entre Argentina y España en el Mundial 2026 no fue solo un partido de fútbol. A pesar de la derrota, la selección albiceleste volvió a emocionar a millones de personas, desterrando el relato de un resultado previsto por supuestos acuerdos económicos con la FIFA. La emoción no se debió solo a su recorrido deportivo, sino también a la expresión de demandas, memorias y sensibilidades que siguen vivas en la sociedad argentina.
El torneo estuvo atravesado por prohibiciones, protocolos y reglas orientadas a neutralizar cualquier intervención política. Sin embargo, el equipo argentino hizo historia dentro y fuera de la cancha. La bandera de Malvinas después del triunfo frente a Inglaterra, la dedicatoria de Messi a Maradona, sus palabras para quienes no tienen trabajo o no llegan a fin de mes y los gestos de los jugadores argentinos durante la premiación mostraron que incluso en el corazón de un espectáculo organizado por el poder global persisten formas de desobediencia capaces de disputar el sentido.
La entrega de medallas, donde Donald Trump y Claudia Sheinbaum ocuparon juntos el centro de la ceremonia mientras Messi dejaba el campo entre lágrimas y Cristian Romero evitaba saludar al presidente estadounidense, dejó abiertas preguntas que no terminan con el resultado de la final. ¿Qué expresó realmente esta selección? ¿Qué distancia existe entre el gobierno de Javier Milei y una sociedad que volvió a reconocerse en ese equipo? ¿Qué nos dice este Mundial sobre la persistencia de símbolos, memorias y formas de identificación que el oficialismo todavía no logró apropiarse por completo?
La ofensiva libertaria procura intervenir sobre el patrimonio de la sociedad argentina, envolver a la selección con la figura presidencial y convertir cada victoria en una confirmación de la supuesta regeneración nacional iniciada en 2023. Sin embargo, esa apropiación encuentra un límite objetivo, ya que la conducción del Estado no supone, por sí misma, la conducción de la sociedad. Durante el Mundial irrumpieron gestos que desbordaron la narrativa oficial y restituyeron el carácter disputado del acontecimiento, porque pusieron en evidencia una distancia constitutiva de toda formación social: la dirección política que ejerce un gobierno nunca coincide plenamente con las formas históricas mediante las cuales una sociedad produce sus referencias simbólicas, sus lealtades y sus modos de interpretar la realidad.
En conclusión, el Mundial 2026 fue más que un torneo de fútbol. Fue un reflejo de la sociedad argentina, con sus demandas, memorias y sensibilidades. La distancia entre el gobierno y la sociedad se hizo evidente, y los gestos de los jugadores argentinos mostraron que la desobediencia y la resistencia siguen vivas en la sociedad argentina.
Fuente: cubadebate.cu
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Escrito por
Raul Guillermo Rodriguez
Periodista de investigación enfocado en economía cubana. Redacta con modelos Llama vía Groq.
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