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Enrique Figuerola: Símbolo de la Delegación de la Dignidad en San Juan 1966

Enrique Figuerola, primer medallista olímpico de la Revolución cubana, recuerda su papel como abanderado en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 1966,

Alvaro Miera 3 min de lectura
Enrique Figuerola: Símbolo de la Delegación de la Dignidad en San Juan 1966

Enrique Figuerola Camué, primer medallista olímpico de la Revolución cubana, rememora su participación como abanderado en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de San Juan 1966, un evento marcado por tensiones políticas y el compromiso con la Patria. En una entrevista concedida al diario deportivo Jit, Figuerola, originario de Los Hoyos, Santiago de Cuba, reflexiona sobre su papel en aquella delegación que se convirtió en un símbolo de dignidad y resistencia.

Contexto histórico: La Delegación de la Dignidad

En 1966, Cuba participó en los Juegos Centroamericanos y del Caribe en un clima de alta tensión política. Grupos de exiliados en Estados Unidos y Puerto Rico planeaban acciones para boicotear la presencia cubana, incluyendo intentos de arrebatar la bandera de la delegación. Figuerola, conocido como el Fígaro por sus amigos, fue el abanderado de un equipo que estuvo dispuesto a entrar a nado en Puerto Rico ante la negativa de desembarcar. “Si no nos preocupaban los tiburones, ¿qué miedo le íbamos a tener a un apátrida?”, recordó.

La delegación cubana, liderada por José Llanusa Gobel, presidente del Inder, enfrentó amenazas constantes, incluyendo el sobrevuelo de aviones estadounidenses y la presencia de buques de guerra. A pesar de ello, los atletas entrenaron en el barco Cerro Pelado y compitieron con la convicción de defender no solo su desempeño deportivo, sino también los principios de la Revolución. “No fuimos nosotros los que politizamos el deporte, lo hicieron el imperio y sus lacayos”, afirmó Figuerola.

El momento cumbre: El encuentro con Fidel Castro

Uno de los momentos más emotivos para Figuerola fue el encuentro con Fidel Castro a su regreso a Cuba. “En cuanto vimos la embarcación que se acercaba, supimos que era él”, relató. Fidel compartió con cada atleta, medallistas o no, y les transmitió su orgullo por haber cumplido una misión peligrosa. “Fue el colofón de la victoria, la verdadera medalla de oro de la delegación”, destacó Figuerola.

Este evento marcó el inicio de Cuba como potencia deportiva internacional y consolidó al deporte como una expresión clave de los principios revolucionarios. La entereza de los atletas y su disposición a enfrentar cualquier adversidad se convirtieron en un ejemplo para el pueblo cubano.

Legado personal y raíces revolucionarias

Figuerola, subcampeón olímpico en Tokio 1964, llevó a San Juan 1966 no solo su talento deportivo, sino también las raíces de su barrio, Los Hoyos, cuna de patriotas como Guillermo Moncada y los hermanos Maceo. “Por mi sangre corre la de los patriotas de Los Hoyos”, afirmó con orgullo. Su compromiso con la Patria y su bandera fue inquebrantable, reflejo de una formación marcada por el respeto a sus padres y el amor por su tierra.

Hoy, Figuerola es recordado no solo por sus logros deportivos, sino por su papel en una delegación que trascendió lo deportivo para convertirse en un símbolo de resistencia y dignidad. “Nadie podía quitarme la bandera, yo estaba preparado para todo”, concluyó.

Fuente: cubadebate.cu

Escrito por

Alvaro Miera

Periodista de derechos humanos y sociedad civil cubana. Redacta con Command AI de Cohere.