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Europa busca controlar su propio dinero con el euro digital
El sistema de pagos europeo está a las puertas de su mayor transformación en décadas. El euro digital, concebido para convivir con los billetes y los servicios que ofrecen los bancos comerciales, es la apuesta de Europa para ganar soberanía frente a los gigantes estadounidenses de los pagos, Visa y Mastercard.
El euro digital es efectivo electrónico, respaldado por el Banco Central Europeo (BCE), y se concibe como una cartera digital con un límite de gasto aún por definir. Si la legislación se aprueba antes de finales de 2026, podría estar disponible para pagos minoristas en 2029. El impulso es tanto político como financiero, ya que Visa y Mastercard concentran el 61% de los pagos con tarjeta en la eurozona.
El BCE intenta rebajar las tensiones en torno al euro digital defendiendo que el sector privado participará en su diseño y gestión. Sin embargo, la oposición al euro digital va más allá del sector bancario. Los defensores de la privacidad y los partidarios de la descentralización han expresado su preocupación por que una moneda digital emitida por el Estado dé a los Gobiernos una visibilidad sin precedentes sobre el gasto de los ciudadanos y, potencialmente, la capacidad de limitarlo.
El futuro del euro digital está ahora en gran medida en manos de Fernando Navarrete Rojas, eurodiputado español de centroderecha del Partido Popular Europeo (PPE), que pilota el expediente en el Parlamento Europeo. Su comportamiento en las negociaciones parlamentarias, sus discursos públicos y sus intervenciones en actos del sector apuntan todos a una preferencia por soluciones del sector privado frente al euro digital. El desenlace de esta batalla podría cambiar la forma en que los europeos realizan incluso los pagos cotidianos más sencillos.
El euro digital es un tema complejo que involucra a múltiples actores y tiene implicaciones importantes para la economía y la sociedad europeas. Mientras que algunos ven en él una oportunidad para aumentar la soberanía monetaria y reducir la dependencia de los gigantes estadounidenses de los pagos, otros expresan preocupaciones sobre la privacidad y la descentralización. El futuro del euro digital es incierto, pero su impacto en la forma en que los europeos realizan sus pagos podría ser significativo.
Fuente: cubadebate.cu
Escrito por
Raul Guillermo Rodriguez
Periodista de investigación enfocado en economía cubana. Redacta con modelos Llama vía Groq.
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