Cuba autoriza a Mipymes privadas a vender electricidad de fuentes renovables
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Una nueva estación en Santa Clara ofrece biocombustible para vehículos, equipos y cocción, usando aceite vegetal reciclado.
La ciudad de Santa Clara, en Cuba, ha inaugurado su primera estación de biocombustible, una iniciativa que busca ofrecer una alternativa energética a los residentes. Esta instalación, conocida como “solinera”, permite a los usuarios cargar sus vehículos, equipos y cocinar utilizando un combustible derivado del aceite vegetal reciclado.
Cuba enfrenta desafíos significativos en su sector energético, con frecuentes interrupciones en el suministro eléctrico y una dependencia histórica de combustibles fósiles importados. En este escenario, la apertura de la solinera en Santa Clara representa un esfuerzo por explorar fuentes de energía más sostenibles y accesibles para la población.
El proyecto, impulsado por la empresa estatal Cuba-Petróleo (CUPET) en colaboración con entidades locales, busca aprovechar el aceite vegetal usado, que antes se desechaba, para producir un biocombustible que puede ser utilizado en motores diésel y para cocinar. Este enfoque no solo reduce la dependencia de combustibles importados, sino que también contribuye a la gestión de residuos y a la protección del medio ambiente.
La solinera de Santa Clara cuenta con una capacidad de almacenamiento de 10,000 litros de biocombustible, producido a partir de aceite vegetal reciclado recolectado en la provincia de Villa Clara. El proceso de producción implica la filtración y tratamiento del aceite usado para eliminar impurezas y convertirlo en un combustible viable.
Los usuarios pueden acceder a la estación para cargar sus motorinas (vehículos de tres ruedas), equipos agrícolas y otros dispositivos que funcionen con diésel. Además, se ofrece biocombustible para cocinar, lo que proporciona una alternativa más económica y ecológica al gas licuado de petróleo (GLP).
Según declaraciones de los responsables del proyecto, el biocombustible tiene un precio competitivo en comparación con los combustibles tradicionales, lo que lo hace accesible para una amplia gama de consumidores. La estación también genera empleos locales, tanto en la recolección de aceite usado como en la operación de la planta de producción.
La inauguración de la solinera en Santa Clara ha sido recibida con optimismo por parte de la comunidad local, que ve en esta iniciativa una solución práctica a los problemas energéticos que enfrentan diariamente. Además, el proyecto tiene el potencial de ser replicado en otras regiones de Cuba, contribuyendo a la descentralización de la producción de energía y a la reducción de la huella de carbono del país.
Expertos en energía renovable destacan que el uso de biocombustibles derivados de residuos orgánicos es una estrategia prometedora para Cuba, dado su clima tropical y la disponibilidad de materias primas. Sin embargo, advierten que para maximizar su impacto, es necesario invertir en infraestructura y capacitación técnica.
La solinera de Santa Clara marca un paso importante hacia la diversificación de la matriz energética cubana, combinando innovación, sostenibilidad y participación comunitaria. Su éxito podría inspirar iniciativas similares en otras partes de la isla, contribuyendo a un futuro energético más resiliente y ecológico.
Fuente: oncubanews.com
Escrito por
Alvaro Miera
Periodista de derechos humanos y sociedad civil cubana. Redacta con Command AI de Cohere.
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