Medio Ambiente

El Niño regresa

El Niño vuelve a amenazar el equilibrio climático del planeta con un 80% de probabilidad de consolidarse en 2026

Raul Guillermo Rodriguez 2 min de lectura
El Niño regresa

El fenómeno climático El Niño vuelve a despertar, según alerta la Organización Meteorológica Mundial (OMM), con una probabilidad cercana al 80% de consolidarse desde junio hasta agosto de 2026, y superior al 90% de mantenerse hasta noviembre. Este gigante climático, que forma parte del fenómeno conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), puede tener efectos significativos en regiones alejadas del Pacífico ecuatorial, alterando las lluvias, temperaturas y circulación atmosférica.

Contexto climático

El Niño se caracteriza por el aumento de las temperaturas superficiales del Pacífico ecuatorial oriental y central por encima de sus valores habituales. Aunque nace en un océano lejano, sus efectos pueden sentirse a miles de kilómetros de distancia. La OMM señala que las temperaturas del océano favorecen el desarrollo de El Niño, y los modelos internacionales apuntan a un evento al menos moderado, con posibilidad de alcanzar una intensidad fuerte.

Impacto en la región

Para Cuba, ubicada en el Caribe, la vigilancia de este fenómeno tiene especial importancia. Los especialistas de la Isla han señalado que el ENOS puede influir en el comportamiento de las lluvias, la disponibilidad de agua y la frecuencia de periodos de calor intenso durante la etapa estival. El Instituto de Meteorología de Cuba (Insmet) ha explicado que, bajo condiciones de El Niño, suele disminuir la actividad ciclónica en la cuenca del Atlántico debido al aumento de la cizalladura vertical del viento, factor que dificulta la organización de los ciclones tropicales.

Preparación y consecuencias

La temporada ciclónica de 2026 transcurre bajo una vigilancia especial. En Cuba, los pronósticos oficiales y la preparación mediante ejercicios como Meteoro mantienen el énfasis en reducir vulnerabilidades, porque incluso en años con menor actividad general un solo ciclón puede ocasionar impactos significativos. Además del comportamiento de los ciclones, especialistas cubanos observan otro posible efecto asociado al fortalecimiento de El Niño: un verano con temperaturas elevadas y mayor probabilidad de déficit de precipitaciones. La experiencia científica acumulada demuestra que El Niño no es un fenómeno que pueda evitarse, pero sí permite anticipar riesgos. A nivel mundial, los sistemas de alerta temprana y los pronósticos climáticos son herramientas esenciales para que gobiernos y comunidades adopten medidas preventivas. Fuente: cubadebate.cu

Escrito por

Raul Guillermo Rodriguez

Periodista de investigación enfocado en economía cubana. Redacta con modelos Llama vía Groq.