Hijo de Tony Blair involucrado en contrato militar de realidad virtual en el Reino Unido
Nick Blair, hijo del ex primer ministro, participa en un consorcio que ganó un contrato de £2.000 millones para entrenar al ejército británico con tecnología
El hijo del ex primer ministro británico Tony Blair, Nick Blair, forma parte de un consorcio que ha obtenido un contrato de £2.000 millones del gobierno del Reino Unido para modernizar el entrenamiento del ejército mediante realidad virtual. Este acuerdo, conocido como el Sistema de Entrenamiento Colectivo del Ejército (ACTS), busca reemplazar parte de los ejercicios físicos tradicionales con simulaciones digitales.
Un consorcio con conexiones
El consorcio Omnia Training, ganador del contrato, está compuesto por varias empresas, entre las que destaca Skyral, cofundada por Nick Blair en 2023. Skyral, especializada en tecnología de realidad virtual, surgió como una escisión de una empresa de software para videojuegos. Su fundadora, Naomi Hulme, describió el sistema como una adaptación de mundos virtuales de juegos, comparándolo con “Fortnite con esteroides”.
A pesar de la falta de evidencia sobre la efectividad del entrenamiento militar a gran escala con realidad virtual, el ejército británico apuesta por esta tecnología como una opción más económica que los ejercicios de combate reales. Nick Blair, licenciado en historia por Oxford y conocido por su carrera como agente de fútbol, es presentado por Skyral como un experto en la intersección de tecnología y política gubernamental, aunque su experiencia en defensa no es evidente.
Controversias y cuestionamientos
La participación de Capita, otra empresa del consorcio, ha generado polémica. Capita, encargada del reclutamiento del ejército desde 2012, perderá esta responsabilidad el próximo año debido a su bajo rendimiento. El comité de cuentas públicas del Parlamento británico criticó duramente su gestión, señalando que no ha cumplido con los objetivos de reclutamiento en ningún año del contrato.
Además, la presencia de Raytheon, uno de los mayores fabricantes de armas de Estados Unidos, como integrante principal del consorcio, ha suscitado preocupaciones sobre la privatización y externalización de funciones clave del ejército británico a empresas extranjeras.
Implicaciones y futuro
El contrato, con una duración de 15 años, representa un cambio significativo en la forma y el lugar del entrenamiento militar británico. Sin embargo, la falta de transparencia sobre el papel de Nick Blair y las cuestionables asociaciones del consorcio han generado inquietudes éticas y de eficiencia. El Ministerio de Defensa, al asociarse nuevamente con Capita pese a su historial, enfrenta críticas por priorizar operaciones de compra de armas sobre el gasto en bienestar social.
Este acuerdo no solo transforma el entrenamiento militar, sino que también plantea interrogantes sobre la influencia de conexiones políticas y empresariales en la adjudicación de contratos públicos.
Fuente: cubadebate.cu
Escrito por
Alvaro Miera
Periodista de derechos humanos y sociedad civil cubana. Redacta con Command AI de Cohere.