Argentina: 50 años del golpe
A 50 años del golpe de Estado cívico-militar, la Argentina sigue buscando la verdad y la justicia
Se cumplen cincuenta años del golpe de Estado cívico-militar genocida en Argentina, un episodio trágico que dejó un legado de pañuelos blancos
El 24 de marzo de 1976 marcó un quiebre institucional en la historia de Argentina, con el golpe de Estado que instauró la dictadura cívico-militar-eclesiástica, responsable del genocidio sufrido en el país en el siglo XX. A 50 años de aquel trágico episodio, la conmemoración se presenta como una disputa en torno a la memoria, la verdad y la justicia.
La comprensión cabal del golpe del 24 de marzo de 1976 requiere inscribirlo en la inestabilidad política que caracterizó a la Argentina desde el derrocamiento del gobierno de Juan Domingo Perón en 1955. La proscripción del peronismo durante 18 años viabilizó un sistema político clausurado, incapaz de darle gobernabilidad a ningún partido político que legitimara la participación del movimiento mayoritario. El retorno de Perón al país en 1973 y su posterior fallecimiento en julio de 1974 abrieron un período de agudización de las contradicciones internas del movimiento peronista y de la sociedad argentina en su conjunto.
El golpe de Estado fue el pretexto utilizado por los sectores neoliberales para aplicar un programa neoliberal ortodoxo. La junta militar, integrada inicialmente por el General Jorge Rafael Videla, el Almirante Emilio Eduardo Massera y el Brigadier General Orlando Ramón Agosti, organizó la represión criminal sobre la base de una división territorial en zonas, subzonas y áreas, bajo responsabilidad de cada fuerza, con una estructura de mando descentralizada pero coordinada. La imagen central del esquema fue la figura del desaparecido: la víctima era secuestrada de manera clandestina, conducida a uno de los más de 500 centros clandestinos de detención habilitados en todo el territorio nacional, sometida a torturas sistemáticas y, en la gran mayoría de los casos, ejecutada extrajudicialmente.
Una de las dimensiones más aberrantes del terrorismo de Estado argentino fue la apropiación sistemática de niños y niñas nacidos durante el cautiverio de sus madres o secuestrados junto a sus progenitores. Alrededor de quinientos bebés, niñas y niños fueron entregados ilegalmente a familias –en su mayoría vinculadas al régimen–, borrando su identidad de origen, mediante la falsificación de documentos. El legado de pañuelos blancos, como se conoce a las madres y familiares de los desaparecidos, sigue siendo un recordatorio constante de la lucha por la memoria, la verdad y la justicia en Argentina.
El quincuagésimo aniversario del golpe de Estado cívico-militar genocida en Argentina nos brinda una oportunidad para reflexionar sobre el pasado y su impacto en el presente. La conmemoración de este trágico episodio debe ser un llamado a la acción para garantizar que la historia no se repita.
Fuente: cubadebate.cu
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Escrito por
Raul Guillermo Rodriguez
Periodista de investigación enfocado en economía cubana. Redacta con modelos Llama vía Groq.
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