Política

Cuba abandona la Asamblea General de la ONU en protesta por discurso de Trump

La delegación cubana se retiró de la Asamblea General de la ONU en respuesta a las acusaciones del presidente Trump contra Cuba.

Alvaro Miera 2 min de lectura
Cuba abandona la Asamblea General de la ONU en protesta por discurso de Trump

La delegación cubana abandonó el plenario de la Asamblea General de la ONU el pasado 22 de septiembre en un gesto de protesta contra las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, quien calificó a Cuba como un “Estado absolutamente fallido” y anunció nuevas presiones desde Washington. Este acto, lejos de ser una reacción impulsiva, se enmarca en una tradición diplomática de dignidad y resistencia que remonta a episodios históricos como el discurso del canciller Raúl Roa en la OEA en 1960.

Contexto histórico: el legado de Raúl Roa

En 1960, durante la VII Reunión de Consulta de Cancilleres de la OEA en San José, Costa Rica, Raúl Roa, entonces canciller cubano, se retiró del plenario en protesta por la falta de atención a las denuncias de Cuba sobre una inminente agresión de la CIA. Su frase “Me voy con mi pueblo y con mi pueblo se van también los pueblos de nuestra América” se convirtió en un símbolo de dignidad y soberanía. Este gesto le valió el título de Canciller de la Dignidad y sentó un precedente que la delegación cubana de 2026 ha emulado.

El gesto de 2026: un acto de comunicación no verbal

La retirada de la delegación cubana no fue una huida, sino una declaración política que busca deslegitimar el discurso del adversario. Al abandonar la sala, Cuba trasladó el debate al terreno simbólico, donde una silla vacía se convierte en un poderoso mensaje. Este acto se opone a la pasividad o la complicidad, y reafirma la postura de no avalar lo que se considera una infamia. La delegación cubana no solo se negó a escuchar en silencio, sino que utilizó su ausencia como una forma de expresión que trasciende las palabras.

Impacto y consecuencias: la silla vacía como noticia

La silla vacía de Cuba se convirtió en la noticia del día, generando debates en redes sociales y medios internacionales. Mientras algunos criticaron el gesto como un acto de cobardía, otros lo interpretaron como una muestra de valentía y coherencia con los principios de la Revolución cubana. La asimetría de poder entre Cuba y Estados Unidos en el escenario internacional hace que este tipo de gestos simbólicos adquieran un significado aún mayor. La ausencia de la delegación cubana no solo fue un rechazo al discurso de Trump, sino también una afirmación de su propia narrativa y una negativa a ser cómplice de lo que consideran una injusticia.

La retirada de la delegación cubana de la Asamblea General de la ONU en 2026 es un recordatorio de que, en la diplomacia, los gestos no verbales pueden ser tan elocuentes como las palabras. La silla vacía sigue hablando, y su mensaje resuena más allá de los muros de la ONU.

Fuente: cubadebate.cu

Escrito por

Alvaro Miera

Periodista de derechos humanos y sociedad civil cubana. Redacta con Command AI de Cohere.