Política

Cuba enfrenta crisis energética tras seis meses de presión petrolera de EE.UU.

La intensificación de las sanciones estadounidenses sobre el suministro de petróleo a Cuba ha agravado la crisis energética en la isla, afectando servicios

Alvaro Miera 3 min de lectura
Cuba enfrenta crisis energética tras seis meses de presión petrolera de EE.UU.

La isla de Cuba enfrenta una profunda crisis energética tras seis meses de intensificada presión petrolera por parte de Estados Unidos. Desde enero de 2026, las medidas implementadas por Washington han impactado severamente el suministro de combustible, agravando las dificultades económicas y afectando servicios esenciales como la electricidad, el transporte y la salud.

Contexto: La presión estadounidense y sus consecuencias

El 29 de enero de 2026, el entonces presidente estadounidense, Donald Trump, emitió una orden ejecutiva que imponía aranceles adicionales a los países que suministraran petróleo a Cuba, ya fuera de manera directa o indirecta. Aunque las medidas arancelarias específicas fueron canceladas el 20 de febrero, la emergencia declarada y el sistema de sanciones más amplio se mantuvieron vigentes. Esto generó un bloqueo petrolero efectivo, no mediante una presencia militar constante, sino a través de presiones secundarias que disuadieron a gobiernos, bancos, aseguradoras y empresas navieras de comerciar con Cuba.

La economía cubana, ya bajo presión por la dependencia del petróleo importado —especialmente de Venezuela— y la falta de divisas, se vio aún más debilitada. La reducción de los suministros venezolanos tras el ataque estadounidense a ese país en enero de 2026, junto con las presiones sobre México y otros proveedores, dejó a Cuba sin alternativas viables. Además, factores como el envejecimiento de las centrales térmicas, los huracanes y la inflación agravaron la situación.

Impacto en la vida diaria: Apagones, transporte y servicios básicos

La escasez de combustible ha afectado todos los aspectos de la vida en Cuba. Los apagones recurrentes han dejado a hogares y negocios sin electricidad, afectando la conservación de alimentos y medicamentos. El transporte público se ha visto paralizado, con menos autobuses en circulación y gasolineras cerradas o racionadas. Esto ha dificultado el desplazamiento de los trabajadores y la distribución de alimentos desde las zonas rurales a las ciudades.

Los servicios básicos también se han visto comprometidos. La recolección de basura y el saneamiento se han deteriorado, mientras que hospitales y clínicas han tenido que racionar el combustible para generadores. La escasez de medicamentos y suministros básicos ha empeorado, y los aeropuertos han enfrentado dificultades para garantizar el combustible de aviación, afectando aún más al turismo, una de las principales fuentes de ingresos del país.

Propuestas para salir adelante: Cooperación y reconstrucción

Ante esta crisis, se han planteado propuestas para mitigar el impacto humanitario y sentar las bases para una solución a largo plazo. En primer lugar, se sugiere establecer un corredor humanitario de combustible, supervisado por las Naciones Unidas y gobiernos latinoamericanos y caribeños, para garantizar suministros predecibles destinados a servicios esenciales como la generación de energía, hospitales, agua y saneamiento, producción de alimentos y transporte público.

Para que este corredor funcione, es necesario que los gobiernos participantes ofrezcan garantías de pago, seguros y protección legal a los proveedores humanitarios. Además, Estados Unidos debería emitir licencias generales y permanentes en lugar de exenciones caso por caso.

A largo plazo, se propone una desescalada negociada entre Washington y La Habana, con el apoyo de intermediarios como CARICOM, CELAC y México. El objetivo es reemplazar la coerción por la cooperación soberana, permitiendo a Cuba reconstruir un sistema energético resiliente y autónomo.

Fuente: cubadebate.cu

Escrito por

Alvaro Miera

Periodista de derechos humanos y sociedad civil cubana. Redacta con Command AI de Cohere.