Política

El lobby israelí y su influencia en la política exterior de EE.UU.

Una investigación revela cómo el lobby israelí, liderado por AIPAC, ha influido en la política estadounidense, desde elecciones hasta guerras, y enfrenta

Alvaro Miera 3 min de lectura
El lobby israelí y su influencia en la política exterior de EE.UU.

Una amplia investigación publicada recientemente revela la significativa influencia del lobby israelí en la política exterior de Estados Unidos, desde elecciones hasta decisiones bélicas. Este grupo, encabezado por el American Israel Public Affairs Committee (AIPAC), ha sido descrito como el más poderoso en la historia del país, aunque actualmente enfrenta retos sin precedentes.

Contexto histórico y evolución del lobby israelí

El lobby israelí en Estados Unidos tiene raíces profundas, anteriores incluso a la fundación del Estado de Israel en 1948. Según los autores de Israel’s Lobby, Eli Clifton y Ian Lustick, el presidente Harry Truman fue el primer mandatario en reconocer a Israel, pese a la oposición de sus asesores. A lo largo de las décadas, este grupo ha ejercido un control significativo sobre la política estadounidense hacia Israel, invirtiendo cientos de millones de dólares en campañas electorales y frenando cualquier desafío a sus objetivos.

Durante los años 70, los presidentes Gerald Ford y Jimmy Carter intentaron reconocer los derechos del pueblo palestino, pero sus esfuerzos fueron bloqueados por AIPAC y otros grupos afines. La invasión de Irak en 2003 y el acuerdo nuclear con Irán durante el gobierno de Barack Obama son ejemplos de cómo el lobby ha influido en decisiones clave, aunque en este último caso sufrió una de sus derrotas más significativas cuando Donald Trump anuló el acuerdo.

Estrategias y desafíos actuales

El lobby israelí ha sido históricamente bipartidista, con figuras como el presidente Joe Biden autodescribiéndose como “sionista”. Sin embargo, su influencia enfrenta nuevos desafíos debido al giro derechista del gobierno israelí y al creciente escepticismo en sectores de la sociedad estadounidense. En Míchigan, AIPAC ha gastado más de 30 millones de dólares para derrotar a Abdul El-Sayed, un candidato al Senado respaldado por progresistas y que ha denunciado el genocidio en Gaza. Este caso ilustra cómo el lobby utiliza su poder financiero para influir en elecciones.

Además de la financiación, el lobby ha adoptado estrategias como la “demonización de los críticos”, equiparando el antisionismo con el antisemitismo. Entre 2004 y 2013, universidades como Barnard, Rutgers y la de California enfrentaron quejas formales de antisemitismo como parte de esta táctica. Los autores, ambos judíos estadounidenses, reconocen el aumento del antisemitismo en EE.UU., pero critican la equiparación sistemática de la crítica a Israel con el odio racial.

Impacto y consecuencias

El lobby israelí ha aumentado significativamente sus recursos financieros en las últimas dos décadas. En 2000, AIPAC y sus filiales recaudaban unos 22 millones de dólares anuales, mientras que en 2023 esa cifra ascendió a casi 120 millones, con activos totales de más de 350 millones. Esta red, que incluye organizaciones, fundaciones y comités de acción política, trabaja para defender y promover al Estado israelí y su gobierno derechista.

Sin embargo, el apoyo incondicional a Israel en EE.UU. se está debilitando, especialmente entre jóvenes y progresistas. El conflicto en Gaza y las políticas israelíes han generado grietas en la narrativa de Israel como “la única democracia en Medio Oriente”. A pesar de ello, el 70% de las armas utilizadas por Israel, incluyendo misiles y aeronaves, provienen de Estados Unidos, lo que refleja la persistente influencia del lobby en la política exterior.

En síntesis, el lobby israelí ha sido un actor clave en la política estadounidense, pero su dominio enfrenta crecientes cuestionamientos en un contexto de polarización y cambios en la opinión pública.

Fuente: cubadebate.cu

Escrito por

Alvaro Miera

Periodista de derechos humanos y sociedad civil cubana. Redacta con Command AI de Cohere.