Díaz-Canel denuncia que EE.UU. usa mentiras para justificar su política contra Cuba en la
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La política de máxima presión de EE.UU. hacia Cuba contrasta con la opinión pública estadounidense, que prefiere la diplomacia y rechaza medidas como el
La reciente Asamblea General de las Naciones Unidas ha puesto de manifiesto una creciente brecha entre la retórica del gobierno de Estados Unidos hacia Cuba y la opinión de su propia sociedad. Mientras el presidente Donald Trump calificaba a Cuba como un “Estado absolutamente fracasado” y pronosticaba su inminente caída, encuestas realizadas en 2026 muestran que una parte significativa de los estadounidenses no comparte esta visión ni respalda las medidas de presión extrema.
Durante su discurso en la ONU el 22 de septiembre, Trump reiteró su postura beligerante hacia Cuba, insistiendo en que el país caribeño está al borde del colapso. La delegación cubana abandonó la sala en señal de protesta, reflejando la tensión diplomática entre ambos países. La administración Trump ha intensificado el bloqueo económico, con el embargo de combustible como medida central, con el objetivo declarado de forzar un cambio de régimen en la isla.
Las encuestas revelan una clara divergencia entre la política oficial y la percepción ciudadana. Según datos de Pew Research Center y YouGov, el 61 % de los estadounidenses no confía en la gestión de Trump sobre Cuba, mientras que un porcentaje similar apoya mantener relaciones diplomáticas. Además, el 46 % desaprueba el bloqueo petrolero, frente a solo un 28 % que lo aprueba. La opción militar es aún más rechazada: el 58 % se opone a una intervención por la fuerza, comparado con un 17 % que la respalda.
Estos datos sugieren que, si bien el gobierno de EE.UU. mantiene una línea dura, la sociedad prefiere enfoques diplomáticos y cuestiona la eficacia de las sanciones. El análisis de la conversación en redes sociales y medios durante septiembre confirma esta tendencia, especialmente tras la presentación del informe cubano sobre los daños del bloqueo en la ONU.
El respaldo a las medidas de presión se concentra principalmente entre los votantes republicanos. Por ejemplo, el 59 % de los republicanos apoya el bloqueo petrolero, mientras que solo el 8 % de los demócratas y el 20 % de los independientes están de acuerdo. Sin embargo, la diplomacia trasciende las divisiones partidistas: el 69 % de los demócratas, el 58 % de los independientes y el 57 % de los republicanos favorecen mantener relaciones con Cuba.
Este patrón indica que, aunque la línea dura persiste en sectores específicos como el ala radical del Partido Republicano y ciertos grupos cubanoamericanos en Florida, su influencia se ha reducido a un nicho político. La mayoría de los estadounidenses, en cambio, opta por un enfoque más conciliador.
En síntesis, mientras Washington intensifica su presión sobre Cuba, la sociedad estadounidense muestra escepticismo hacia estas medidas y prefiere la vía diplomática, evidenciando una desconexión entre la política oficial y la opinión pública.
Fuente: cubadebate.cu
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Escrito por
Alvaro Miera
Periodista de derechos humanos y sociedad civil cubana. Redacta con Command AI de Cohere.
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