John Bolton, exasesor de Trump, se declarará culpable por transmitir información de
John Bolton, exasesor de seguridad nacional de Donald Trump, ha llegado a un acuerdo de culpabilidad por transmitir información de defensa nacional.
La élite estadounidense enfrenta una crisis de control y decadencia, con una disputa por recursos y poder en lugar de una administración efectiva
El momento Suez de las élites estadounidenses ha llegado. La justificación regulatoria de la seguridad nacional se utiliza para encubrir transferencias masivas de riqueza pública hacia corporaciones privadas. Los imperios casi nunca advierten el instante preciso en que empiezan a perder el control de sí mismos. La decadencia rara vez se anuncia con una derrota militar contundente o con una crisis económica definitiva. Surge de manera más discreta.
La tesis de Richard Lachmann en su libro “Pasajeros de primera clase en un barco que se hunde” sostiene que las élites actuales ya no cumplen el papel histórico que en otros tiempos desempeñaron las clases dominantes exitosas. Aquellas élites que levantaron imperios solían asumir, al menos en parte, la tarea de administrar el sistema que aseguraba sus privilegios. Invertían en instituciones, infraestructura, estabilidad política y mecanismos de reproducción a largo plazo. Las élites contemporáneas, en cambio, se asemejan a pasajeros de primera clase que disfrutan de las comodidades del viaje sin preocuparse por el destino del barco.
El problema no radica en la existencia de una élite poderosa, sino en su creciente fragmentación. Wall Street, Silicon Valley, el complejo militar-industrial, las grandes corporaciones energéticas, los fondos de inversión, los conglomerados mediáticos, los contratistas tecnológicos y las burocracias federales no conforman un bloque unificado. Más bien constituyen un mosaico de grupos que compiten de manera constante por influencia, recursos fiscales, subsidios, contratos públicos y acceso privilegiado al aparato estatal.
La captura del Estado norteamericano dista mucho de la imagen simplista de un pequeño círculo conspirando en secreto. Se trata de un entramado mucho más sofisticado. La privatización y fragmentación tecnológica choca de manera directa con el complejo militar-industrial tradicional. El resultado es una profunda inestabilidad en la estructura de poder de Estados Unidos. La élite persiste, pero ha perdido gran parte de su capacidad de coordinación. El dilema ya no es el exceso de cohesión, sino su ausencia.
La situación actual es un reflejo de la crisis de control y decadencia que enfrenta la élite estadounidense. La disputa por recursos y poder en lugar de una administración efectiva es un claro indicio de que el imperio sin administradores ha llegado a un punto crítico. Fuente: cubadebate.cu
Escrito por
Raul Guillermo Rodriguez
Periodista de investigación enfocado en economía cubana. Redacta con modelos Llama vía Groq.
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