Inteligencia artificial y socialismo
La era tecnológica y su relación con el socialismo en el mundo actual
El Instituto Tricontinental de Investigación Social examina cómo China desafió teorías occidentales al vincular modernización con socialismo, no capitalismo.
El Instituto Tricontinental de Investigación Social presenta en su dossier n° 104, titulado Caminar con las dos piernas: el socialismo de la modernización china, un análisis crítico sobre los modelos de desarrollo económico y su relación con las ideologías políticas. El trabajo, publicado en septiembre de 2026, cuestiona la visión tradicional que asocia modernización con capitalismo, especialmente en el contexto de la Guerra Fría.
En 1960, el economista estadounidense Walt Whitman Rostow publicó Las etapas del crecimiento económico. Un manifiesto no comunista, obra que se convirtió en un arma ideológica durante la Guerra Fría. Rostow argumentaba que todas las sociedades pasan por un proceso lineal de desarrollo, desde la “sociedad tradicional” hasta la “era del gran consumo en masa”, con Estados Unidos como modelo final. Este enfoque implicaba que modernizarse equivalía a adoptar el capitalismo y las instituciones occidentales. Sin embargo, el Instituto Tricontinental señala que esta teoría ignoraba el papel del colonialismo, la esclavitud y la explotación en el desarrollo de Occidente, atribuyendo la pobreza de los países del Sur global a su supuesta “atraso cultural”.
En contraste con las teorías occidentales, China definió su modernización no como una imitación de modelos extranjeros, sino como un proceso de liberación nacional y soberanía. Tras el “siglo de humillación” (1839-1949), marcado por la imposición del opio, tratados desiguales y la ocupación extranjera, el pueblo chino asoció la modernización con el fin de la dominación imperialista y la construcción de una sociedad justa. La Revolución China de 1949 sentó las bases para un modelo que combinaba la transformación de las relaciones sociales con el desarrollo de las fuerzas productivas, bajo el marco del socialismo.
El dossier divide la historia moderna de China en tres etapas: 1949-1978, 1978-2013 y 2013 al presente. En la primera etapa, el país, con una esperanza de vida de 35 años, alfabetización inferior al 20% y una economía predominantemente feudal, implementó reformas radicales. La reforma agraria redistribuyó 47 millones de hectáreas a 300 millones de campesinos, mientras que campañas de alfabetización y programas de salud pública, como los “médicos descalzos”, transformaron la sociedad. Paralelamente, la planificación socialista impulsó la industrialización con la construcción de infraestructura clave.
El enfoque chino desafió la narrativa de que la modernización requiere la adopción del capitalismo. En lugar de depender del capital extranjero o expertos occidentales, China priorizó la emancipación social y la propiedad colectiva. Para 1959, la alfabetización había aumentado al 57%, y se sentaron las bases de una economía industrial integrada, a pesar del bloqueo y las sanciones internacionales. Este modelo demostró que la modernización puede ser un proceso soberano, vinculado a las necesidades y realidades específicas de cada nación.
El Instituto Tricontinental concluye que la experiencia china ofrece una alternativa a las teorías occidentales, mostrando que la modernización no es un camino único hacia el capitalismo, sino un proceso adaptable a diferentes contextos históricos y políticos.
Fuente: cubadebate.cu
Etiquetas:
Escrito por
Alvaro Miera
Periodista de derechos humanos y sociedad civil cubana. Redacta con Command AI de Cohere.
La era tecnológica y su relación con el socialismo en el mundo actual
Las recientes sanciones de EE.UU. contra Cuba reflejan una estrategia política que prioriza la eliminación del socialismo sobre intereses económicos.
Cuba avanza en reformas económicas y sociales para superar desafíos internos y externos, manteniendo su compromiso con el socialismo.