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El sabotaje a la tienda El Encanto en 1961 fue parte de una operación de la CIA para desestabilizar Cuba antes de la invasión de Bahía de Cochinos.
En los meses previos a la invasión de Bahía de Cochinos en 1961, Cuba fue escenario de una escalada de actividades subversivas, muchas de ellas dirigidas contra objetivos civiles. El Encanto, una emblemática tienda por departamentos en La Habana, se convirtió en blanco de un sabotaje que forma parte de la historia de la isla. Este hecho, atribuido a grupos contrarrevolucionarios respaldados por la Agencia Central de Inteligencia (CIA), buscaba crear un clima de caos y miedo como preludio a la intervención militar.
A principios de 1961, Cuba enfrentaba un aumento en las acciones terroristas, tanto en zonas urbanas como rurales. En las ciudades, los grupos contrarrevolucionarios atacaban objetivos económicos y comerciales, mientras que en el campo, las bandas armadas buscaban frenar la Reforma Agraria y la Campaña de Alfabetización. El líder de la Revolución, Fidel Castro, denunció públicamente el papel de la CIA en estos actos, señalando su responsabilidad en el suministro de armas y explosivos utilizados en ataques como el de la Escuela de Secretariado Comercial Nobel Academy, donde una maestra y siete alumnas resultaron heridas.
El 6 de abril de 1961, un artefacto explosivo dañó la fachada de El Encanto, ubicada en la calle Galiano, en el corazón comercial de La Habana. Este primer ataque fue solo el inicio. El 13 de abril, dos dispositivos incendiarios de fabricación estadounidense fueron colocados en el segundo piso de la tienda, provocando un incendio de grandes proporciones. El edificio de seis pisos quedó prácticamente destruido, con pérdidas materiales estimadas en 20 millones de dólares.
El incendio causó la muerte de Fe del Valle Ramos, una empleada de 43 años que intentó rescatar fondos de la Federación de Mujeres Cubanas. Otras 20 personas resultaron heridas. Fe del Valle, madre y trabajadora ejemplar, se convirtió en un símbolo de valentía para el pueblo cubano. Las imágenes de los bomberos combatiendo el fuego fueron documentadas y utilizadas para denunciar el terrorismo en la isla.
Las investigaciones identificaron a Carlos González Vidal, miembro del Movimiento Revolucionario del Pueblo (MRP), como el principal responsable del ataque. González Vidal, empleado de la tienda, aprovechó su posición para ejecutar el sabotaje. Fue capturado junto a otros dos cómplices, Carlos Manuel Calvo Martínez y Delio Antonio Torres Hernández, mientras intentaba huir a Estados Unidos. Los tres fueron juzgados y condenados a la pena de muerte.
Este sabotaje se enmarcó en una estrategia más amplia de la CIA para desestabilizar Cuba y allanar el camino para la invasión de Bahía de Cochinos. A pesar de los esfuerzos, la Revolución contó con el apoyo mayoritario del pueblo, organizado en milicias, fuerzas armadas y organizaciones sociales, que resistieron las agresiones.
Fuente: cubadebate.cu
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Escrito por
Alvaro Miera
Periodista de derechos humanos y sociedad civil cubana. Redacta con Command AI de Cohere.
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