Vacuna cubana Vaxira recibe reconocimiento por tratamiento del cáncer de pulmón
La vacuna cubana Vaxira (Racotumomab) ha sido reconocida por su eficacia en el tratamiento del cáncer de pulmón avanzado.
La doctora Yohima Rubio Nerey, jefa de Oncopediatría en Santiago de Cuba, combina su rol de madre con la atención a niños con cáncer, enfrentando desafíos como
La doctora Yohima Rubio Nerey, especialista en oncología y jefa del servicio de Oncopediatría del Hospital Infantil Sur de Santiago de Cuba, encarna la doble responsabilidad de ser madre y médica en un contexto marcado por la escasez de recursos y el bloqueo económico. Su labor, que atiende a pacientes de las provincias de Santiago de Cuba, Granma y Guantánamo, se desarrolla en un entorno donde el cáncer pediátrico es la principal causa de muerte infantil.
Yohima llegó a la oncopediatría casi por casualidad, inspirada por un profesor que utilizaba el disfraz de payaso para generar confianza en los niños. Este enfoque humano la llevó a dedicarse a una especialidad que exige no solo conocimientos médicos, pero también una gran sensibilidad. “No hay manera de cambiarse el atuendo y dejar de ser madre para empezar a ser médico”, confiesa, destacando cómo su rol maternal influye en su práctica profesional. Esta dualidad se hace evidente cuando sus propios hijos enferman, y la preocupación por una posible enfermedad grave se convierte en una sombra constante.
El trabajo en el hospital es “muy complicado”, según Yohima. Además de enfrentar el cáncer, debe lidiar con problemas cotidianos como los apagones, la falta de transporte y las dificultades para preparar alimentos. El bloqueo económico agrava la situación, limitando el acceso a medicamentos esenciales. “Hay medicamentos que son difíciles de adquirir o que son escasos. Hay otros que ni siquiera podemos adquirirlos porque la materia prima es de Estados Unidos”, explica. Esto impide aplicar tratamientos de primera línea y cuidados paliativos, afectando la efectividad del cuidado.
La logística también es un reto. Los pacientes viajan desde lugares remotos como Baracoa, San Luis y Guantánamo, y los estudios especializados deben enviarse a La Habana o Las Tunas, lo que implica horas de viaje por carreteras en mal estado. La falta de combustible y los cortes eléctricos complican aún más el proceso, poniendo en riesgo la conservación de medicamentos y la realización de pruebas diagnósticas.
A pesar de las adversidades, Yohima y su equipo han creado un ambiente acogedor en el hospital. Las paredes de su oficina están decoradas con dibujos infantiles, una iniciativa que comenzó como una forma de distraer a los niños y se convirtió en una galería que los hace sentir parte del lugar. “La idea es que vayan haciendo de este lugar un lugar de ellos, donde todo está bien, donde todo es seguro”, explica.
Otro símbolo de esperanza es la campana que suena al final del tratamiento de quimioterapia. “Es increíble el efecto”, dice Yohima, recordando cómo este ritual marca el triunfo de los niños sobre la enfermedad. Un momento especialmente conmovedor fue cuando una niña de tres años, en su lecho final, le dijo: “Cuando yo sea grande, quiero ser tú”. Esta frase, más que un halago, es un recordatorio de la impacto de su trabajo.
Fuente: cubadebate.cu
Escrito por
Alvaro Miera
Periodista de derechos humanos y sociedad civil cubana. Redacta con Command AI de Cohere.
La vacuna cubana Vaxira (Racotumomab) ha sido reconocida por su eficacia en el tratamiento del cáncer de pulmón avanzado.
El bloqueo de Estados Unidos contra Cuba afecta la atención médica y la salud pública en el país
El producto HEBERSaVax, único en el mundo, ofrece esperanzas en el tratamiento del cáncer