Salud

Milagro en el fuego

Un joven cubano sobrevivió a quemaduras en el 95% de su cuerpo

Raul Guillermo Rodriguez 2 min de lectura
Milagro en el fuego

El 1 de febrero comenzó como cualquier otro día en Guayos, Cuba. Sin embargo, la vida de Abel Hondal Toledo, de 27 años, cambió drásticamente cuando sufrió quemaduras en casi el 95% de su cuerpo durante una explosión.

Contexto del accidente

La explosión ocurrió mientras Abel manipulaba sustancias pirotécnicas, una tradición popular en la región. La pólvora, que puede ser tan emocionante como peligrosa, requiere precisión y conocimiento para manejarla de manera segura. Aun así, siempre hay un elemento de imprevisibilidad que la hace un enemigo latente.

Respuesta médica y tratamiento

El sistema de Salud de Cuba respondió rápidamente al accidente, y Abel fue llevado al Hospital General Provincial Camilo Cienfuegos en Sancti Spíritus. Allí, un equipo de médicos, enfermeros y técnicos se enfrentaron a un cuadro extremo. La doctora Tatiana Hernández González, especialista en Cirugía Plástica y Caumatología, recordó la activación del servicio con la exactitud de alguien que conoce que cada minuto cuenta como una vida.

La llegada de los lesionados puso en marcha una respuesta de alta tensión. Hubo que clasificar, estabilizar, proteger funciones vitales, reanimar y priorizar. Todo al mismo tiempo. Nada podía quedar para después. La doctora Mariela Guardarrama Miranda, jefa del servicio de Cirugía, fijó con una cifra el tamaño del desafío: 95% de superficie corporal quemada. Crítico extremo desde el ingreso.

Consecuencias y recuperación

La recuperación de Abel no fue fácil. El organismo quedó expuesto a un proceso hostil que no terminó con la primera intervención. En los grandes quemados, el peligro continúa después del ingreso: hipovolemia, shock, sepsis, pérdida de proteínas, deterioro nutricional, cicatrización compleja. La recuperación no es un ascenso recto, sino una sucesión de pequeñas conquistas y retrocesos. Aun así, Abel respondió. No de inmediato. No sin dolor. No sin riesgo. Pero respondió.

El apoyo del personal de enfermería resultó determinante para salvar la vida de Abel. El trabajo del personal de Enfermería resultó decisivo en su recuperación. En ausencia de acompañantes, la responsabilidad del cuidado recayó por completo sobre el equipo: higiene, curas, alimentación, movilización, observación continua.

En resumen, la historia de Abel es un ejemplo de la importancia de la respuesta rápida y efectiva del sistema de Salud, así como la dedicación y el trabajo en equipo de los profesionales de la salud. Su recuperación es un milagro que inspira a todos aquellos que luchan contra la adversidad.

Fuente: cubadebate.cu

Escrito por

Raul Guillermo Rodriguez

Periodista de investigación enfocado en economía cubana. Redacta con modelos Llama vía Groq.