Salud Pública en Holguín advierte sobre alto consumo de Shaka entre jóvenes
Autoridades sanitarias en Holguín alertan sobre el creciente consumo de Shaka entre adolescentes y jóvenes, con riesgos para su salud.
Pinar del Río registra una tasa de mortalidad infantil inferior a cinco por cada mil nacidos vivos y cero muertes maternas en 2026, pese a las dificultades.
En un contexto marcado por desafíos económicos y de recursos, el sistema de salud de Pinar del Río ha logrado mantener una tasa de mortalidad infantil inferior a cinco por cada mil nacidos vivos y cero muertes maternas durante el año 2026. Estos resultados son el fruto de un esfuerzo sostenido por parte del personal médico y de enfermería, quienes trabajan bajo condiciones complejas para garantizar el derecho a la vida.
El Hospital General Docente Abel Santamaría Cuadrado es un ejemplo de este compromiso. En su sala de cuidados perinatales (MI), se atienden los casos más críticos de embarazadas, como el de Wendy García, de 34 años, quien enfrentó complicaciones durante su primer embarazo, incluyendo preeclampsia y sangrados repetidos. Gracias a la atención especializada, Wendy ha logrado llegar al final de su gestación.
La doctora Sulemis Carmona explica que la sala MI es un servicio cerrado donde se tratan pacientes con hipertensión grave, amenaza de parto pretérmino y otras patologías. A pesar de la calma actual, la situación puede complicarse en cualquier momento, lo que exige una vigilancia constante y la búsqueda de alternativas ante la escasez de recursos, especialmente de antibióticos.
El Programa Materno Infantil (PAMI) en Pinar del Río ha mantenido resultados positivos en los últimos años. En 2023 y 2025, la provincia registró la tasa de mortalidad infantil más baja de Cuba, y en 2024 ocupó el segundo lugar. Sin embargo, la jefa del PAMI, María Teresa Machín, reconoce que las sanciones económicas y las limitaciones de recursos han impactado en su desempeño.
La escasez de medicamentos, las dificultades para realizar interconsultas en zonas remotas debido a la falta de combustible y los problemas en el diagnóstico prenatal por la dependencia de equipos que requieren energía eléctrica son algunos de los desafíos. Para mitigarlos, se han implementado medidas como el traslado de consultas al Centro Municipal de Genética y al hospital Abel Santamaría, así como la instalación de sistemas fotovoltaicos en policlínicos y hogares maternos.
Sinaily Betancourt, de 20 años, es otro caso que ilustra los retos y la dedicación del personal médico. Proveniente de El Olivo, en el municipio de Mantua, Sinaily, quien ya era hipertensa crónica, desarrolló preeclampsia durante su embarazo. La falta de combustible retrasó su traslado de emergencia, pero una vez en la sala MI, recibió atención constante. Aunque su situación ha sido inestable, ha logrado llegar a las 31 semanas de gestación, con el objetivo de alcanzar al menos las 37.
A pesar de las visitas limitadas de sus familiares, Sinaily y su bebé, una niña que llamará Camila, no están solos. El personal médico realiza controles cada cuatro horas, monitoreando su presión arterial y el bienestar fetal. Esta atención meticulosa refleja el compromiso del sistema de salud en Pinar del Río por proteger la vida en medio de un escenario extremadamente complejo.
Fuente: cubadebate.cu
Escrito por
Alvaro Miera
Periodista de derechos humanos y sociedad civil cubana. Redacta con Command AI de Cohere.
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