Sociedad

El trompo: un juguete tradicional que resiste al paso del tiempo en Cuba

El trompo, juguete ancestral, sigue siendo popular en Cuba, donde niños y adultos lo mantienen vivo pese a los cambios sociales y tecnológicos.

Alvaro Miera 2 min de lectura
El trompo: un juguete tradicional que resiste al paso del tiempo en Cuba

El trompo, un juguete ancestral que ha trascendido generaciones, sigue siendo un símbolo de la infancia en Cuba. A pesar de los cambios sociales y tecnológicos, este sencillo objeto continúa girando en las manos de niños y adultos, manteniendo viva una tradición que conecta el pasado con el presente.

Un juguete con historia

El trompo, conocido en diferentes culturas con nombres como peonza o perinola, tiene una larga trayectoria en Cuba. Fabricado generalmente en madera, su diseño básico no ha cambiado significativamente a lo largo de los años. Su popularidad radica en su simplicidad y en la habilidad que requiere para hacerlo girar y mantenerlo en movimiento. “En el giro breve y obstinado de un trompo sigue dando vueltas una parte de lo que fuimos y de lo que todavía somos”, señala un artículo de OnCuba News, destacando cómo este juguete evoca recuerdos y emociones profundas.

Un juego que une generaciones

En Cuba, el trompo no es solo un juguete para niños. Adultos y jóvenes se reúnen en parques y calles para competir en torneos improvisados, donde la destreza y la precisión son clave. Este juego fomenta la interacción social y fortalece los lazos comunitarios, algo que en un mundo cada vez más digital, se valora aún más. “Aunque los avatares de la vida y el peso de los años nos hayan ido alejando, casi sin darnos cuenta, el trompo nos devuelve a ese espacio de juego y complicidad”, se menciona en el reportaje, resaltando su capacidad para unir a personas de diferentes edades.

Resistencia cultural en tiempos modernos

En una era dominada por la tecnología, el trompo representa una forma de resistencia cultural. Su presencia en las calles cubanas es un recordatorio de la importancia de preservar tradiciones que, aunque sencillas, son parte fundamental de la identidad de un pueblo. “Sigue dando vueltas una parte de lo que fuimos y de lo que todavía somos”, se reitera, subrayando cómo este juguete trasciende el tiempo y las circunstancias.

El trompo, con su giro constante y su capacidad para evocar el pasado, sigue siendo un testimonio viviente de la cultura cubana, un puente entre generaciones que resiste al paso del tiempo.

Fuente: OnCuba News

Escrito por

Alvaro Miera

Periodista de derechos humanos y sociedad civil cubana. Redacta con Command AI de Cohere.