Sociedad

Jane Fonda reflexiona sobre 60 años de activismo y protesta social

La actriz Jane Fonda repasa su trayectoria como activista, desde su oposición a la guerra de Vietnam hasta su lucha actual contra la crisis climática.

Alvaro Miera 3 min de lectura
Jane Fonda reflexiona sobre 60 años de activismo y protesta social

La reconocida actriz y activista Jane Fonda, a sus 88 años, comparte una profunda reflexión sobre su vida dedicada a la protesta social y el activismo. Con una trayectoria que abarca más de seis décadas, Fonda ha sido testigo y protagonista de numerosos movimientos que han marcado la historia de Estados Unidos y el mundo.

De las cafeterías para soldados a la isla de Alcatraz

La vida de protesta de Fonda comenzó a finales de la década de 1960, cuando se involucró en campañas contra la guerra de Vietnam. Una de sus primeras experiencias fue en las cafeterías para soldados, espacios donde los militares podían informarse sobre el conflicto y el movimiento antiguerra. Allí conoció a Terry David, quien dirigía la cafetería Oleo Strut en Texas y le enseñó el valor de la resistencia pacífica.

En 1969, Fonda se unió a la ocupación de la isla de Alcatraz por nativos americanos, quienes reclamaban la devolución de tierras federales ociosas, amparados en el Tratado del Fuerte Laramie de 1868. Esta experiencia le mostró cómo la resistencia pacífica puede captar la atención pública y generar cambios significativos. La ocupación contribuyó a la adopción de políticas que reconocieron los derechos de las tribus indígenas y la devolución de millones de hectáreas de tierra.

Una vida dedicada a múltiples causas

A lo largo de los años, Fonda ha participado en diversas campañas, desde los derechos reproductivos y civiles hasta la lucha contra la violencia de género y la crisis climática. Fundó varias organizaciones, algunas de las cuales siguen activas. Su compromiso con la justicia social la ha llevado a enfrentar amenazas y críticas, pero siempre ha contado con el apoyo de una comunidad de aliados, especialmente mujeres, que han sido fundamentales en su trayectoria.

Fonda destaca la importancia de la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos, que garantiza el derecho a la protesta no violenta. Para ella, el activismo es una oportunidad para dar forma a los acontecimientos humanos, pero también un proceso de aprendizaje constante. “No se necesita ser un experto”, afirma, “pero sí escuchar, preguntar y estar cerca de personas comprometidas”.

El poder de la comunidad y la desobediencia civil

La actriz subraya que el activismo no es un camino solitario. “Solos, podemos ser derribados o comprados. Juntos, hay poder”, afirma. Su experiencia en la cárcel durante las protestas contra la guerra de Vietnam le enseñó el valor de la solidaridad. “Cuando una sale de la cárcel y hay un grupo afuera esperando para darle agua, un bocadillo y un abrazo, una se da cuenta de lo importante que es pertenecer a una comunidad”, relata.

Hoy, Fonda continúa protestando, especialmente por la crisis climática, que considera la mayor amenaza de nuestra época. Para ella, la desobediencia civil es un acto de libertad y un antídoto contra la desesperación. “La gran pregunta para mí ahora no es qué lamento de mi vida, sino qué podría lamentar no hacer con el resto de mi vida”, reflexiona.

Fuente: cubadebate.cu

Escrito por

Alvaro Miera

Periodista de derechos humanos y sociedad civil cubana. Redacta con Command AI de Cohere.