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Cuba ajusta planes de estudio universitarios ante crisis energética

El Ministerio de Educación Superior implementa cambios curriculares y evaluativos para garantizar la continuidad académica en medio de escasez de combustible.

Alvaro Miera 2 min de lectura
Cuba ajusta planes de estudio universitarios ante crisis energética

El Ministerio de Educación Superior (MES) de Cuba ha implementado una serie de ajustes en los planes de estudio de las universidades para asegurar la continuidad del curso académico 2025-2026. Estas medidas, anunciadas por Deysi Fraga Cedré, directora general de Pregrado del MES, responden a la crisis energética agravada por el recrudecimiento del bloqueo de Estados Unidos y la escasez de combustible.

Contexto de la crisis y medidas adoptadas

Cuba enfrenta un desabastecimiento agudo de combustible, lo que ha obligado a repensar el proceso formativo en las 171 carreras de pregrado que se imparten en el país. Estas incluyen 64 programas de Técnico Superior y 107 carreras universitarias, con una matrícula total de 176,579 estudiantes. De estos, 92,800 pertenecen al curso diurno, un grupo que, según Fraga Cedré, requiere especial atención.

Desde febrero, 7,879 estudiantes que cursaban estudios fuera de sus municipios de residencia han sido reubicados en sus localidades de origen. Este proceso busca reducir la movilidad y optimizar recursos. Por ejemplo, la Universidad de La Habana acogía a 2,412 estudiantes de otras provincias, mientras que la UCI y la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas albergaban a 1,605 y 1,021 estudiantes, respectivamente.

Modificaciones curriculares y evaluativas

Las medidas incluyen ajustes curriculares, como la reubicación de asignaturas en otros períodos lectivos y la identificación de contenidos esenciales. Además, se reducen las evaluaciones a las imprescindibles, priorizando métodos personalizados como portafolios, estudios de caso y proyectos. También se implementarán exámenes integradores con enfoque interdisciplinar y, de manera excepcional, exámenes de suficiencia fuera de los términos habituales.

Fraga Cedré enfatizó que estas modificaciones no buscan detener el proceso formativo, sino aprovechar la presencia de los estudiantes en sus municipios para que identifiquen y contribuyan a resolver problemáticas locales. La experiencia acumulada durante la pandemia de COVID-19 y otros eventos como huracanes ha sido fundamental para diseñar estas estrategias.

Prioridad en la culminación de estudios

Los estudiantes del último año son una prioridad. Para ellos, se flexibilizan los requisitos de egreso, incluyendo el examen de certificación de inglés y las modalidades de culminación de estudios. Se autoriza la realización de trabajos de diploma en los territorios de residencia, con tribunales integrados por profesores y especialistas locales.

En un contexto de limitada conectividad y acceso a recursos tecnológicos, se priorizan los encuentros presenciales en los municipios y el fortalecimiento del trabajo político-ideológico y de las organizaciones estudiantiles. Fraga Cedré subrayó que el objetivo es no dejar a nadie atrás, avanzando según las posibilidades de cada territorio.

Estas medidas podrían extender la duración de algunas cohortes, pero se garantiza que, para septiembre de 2026, un grupo significativo de jóvenes se incorporará como profesionales a la producción y los servicios para el desarrollo del país.

Fuente: cubadebate.cu

Escrito por

Alvaro Miera

Periodista de derechos humanos y sociedad civil cubana. Redacta con Command AI de Cohere.