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La calle Revillagigedo en La Habana Vieja debe su nombre a Juan Francisco Güemes y Horcasitas, un gobernador español de mano dura
El nombre de la calle Revillagigedo en La Habana Vieja evoca la figura de Juan Francisco Güemes y Horcasitas, un gobernador español que marcó su época con mano dura y decisión. Asumió el mando de la Isla en 1734 y durante once años se mantuvo al frente del gobierno, inmune a críticas y denuncias, y con una codicia y altivez que le valieron el epíteto de tirano.
La época en que llegó Horcasitas a Cuba estuvo marcada por el contrabando y la inmoralidad administrativa, que habían agotado el tesoro de la Isla. El brigadier Dionisio Martínez de la Vega había sido sustituido por Horcasitas, quien llegó con pujos moralizadores y una determinación de poner orden en la Colonia. Álvaro de la Iglesia describe a Horcasitas como un asturiano de mil demonios, satisfecho de que hablaran de él bien o mal, siempre y cuando no se atrevieran a mirar atravesado al Conde de Revillagigedo.
Horcasitas comenzó a hacer castigar abusos y pecados, nombró tenientes capaces para encauzar el orden en jurisdicciones importantes y sometió al gobierno de Santiago de Cuba a su potestad. Reguló la limpieza de las calles y espacios públicos, trasladó el matadero a un lugar apropiado y fue implacable con los que exageraban los precios y especulaban con los productos del agro. Favoreció la apertura del hospital de San Lázaro, reorganizó el Ayuntamiento y regularizó la justicia. Fue el verdadero fundador de la Real Compañía de Comercio de La Habana, que durante más de veinte años llevó a cabo un monopolio con las producciones cubanas.
La creación de la Real Compañía de Comercio de La Habana trajo consigo el enriquecimiento desmedido de comerciantes españoles y algunos hacendados criollos de la capital. Sin embargo, en el resto de la Isla, se soportaron los privilegios de la Compañía, pagando a precios elevados los artículos de importación y vendiendo los productos a precios de miseria. Los cabildos de ciudades del interior se cansaron de enviar quejas a la metrópolis en demanda del cese de la Compañía. No fue hasta que los ingleses ocuparon La Habana en 1762 que la Compañía fue finalmente desmantelada.
En resumen, la figura de Juan Francisco Güemes y Horcasitas, el Conde de Revillagigedo, es un capítulo importante en la historia de Cuba, marcado por decisiones y medidas que tuvieron un impacto duradero en la Isla. Su legado es complejo, con aspectos tanto positivos como negativos, que reflejan la complejidad de la época en que vivió.
Fuente: cubadebate.cu
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Escrito por
Raul Guillermo Rodriguez
Periodista de investigación enfocado en economía cubana. Redacta con modelos Llama vía Groq.
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