Economía

Mercados energéticos globales enfrentan crisis por cierre del estrecho de Ormuz

El cierre del estrecho de Ormuz tras la guerra con Irán ha provocado una grave escasez de combustible, con precios récord y riesgo de colapso en el sistema

Alvaro Miera 2 min de lectura
Mercados energéticos globales enfrentan crisis por cierre del estrecho de Ormuz

El mundo se encuentra al borde de una crisis energética sin precedentes debido al cierre del estrecho de Ormuz, una ruta marítima crucial para el suministro de petróleo. 550 millones de barriles de crudo y 7 millones de toneladas de gas natural licuado (GNL) han dejado de circular desde el inicio de la guerra con Irán, lo que representa casi el 2% de la producción mundial anual. Aunque los países occidentales aún no sienten el impacto completo, los mercados asiáticos ya enfrentan una situación crítica. Los precios de los combustibles refinados han alcanzado niveles récord: la gasolina se acerca a los $120 por barril, el diésel a $175 y el combustible de aviación a $200, en comparación con los $80, $93 y $94 previos al conflicto.

Contexto: El impacto del cierre de Ormuz

El estrecho de Ormuz, por donde pasa aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial, ha estado bloqueado desde el inicio de la guerra. Esto ha generado una caída drástica en los inventarios globales. Los últimos petroleros que cruzaron antes del conflicto llegaron a sus destinos en Malasia y California el 20 de abril, agotando las reservas disponibles. Asia, que dependía del Golfo Pérsico para el 80% de sus importaciones, es la región más afectada. Países como Corea del Sur y Japón están agotando sus reservas estratégicas, mientras que las existencias de crudo en Asia (excluyendo China) cayeron un 11% en abril, según datos de Kayrros.

Detalles: Escasez y recortes en la producción

La escasez de materias primas ha obligado a las refinerías asiáticas a reducir su producción en más de 3 millones de barriles diarios (b/d), lo que podría aumentar a 10 millones de b/d en julio si el estrecho permanece cerrado. China, que posee reservas de 1.300 millones de barriles, ha suspendido las exportaciones de productos refinados, agravando la situación. Además, la pérdida de las exportaciones de combustible terminado del Golfo ha exacerbado la crisis. Los precios altos están forzando a empresas y gobiernos a tomar medidas drásticas: siete países han impuesto trabajo desde casa, cinco están racionando combustible y sectores como la minería y la pesca operan a tiempo parcial.

Consecuencias: Riesgo de colapso y ajustes globales

El sistema energético global está al límite. Según The Economist, sin una reapertura inmediata de Ormuz, los costos podrían dispararse, desencadenando un colapso. La demanda ya se está ajustando, pero no es suficiente. Los operadores de futuros, aunque optimistas tras la breve reapertura del estrecho anunciada por Irán, enfrentan una realidad incierta. El mundo necesita una solución urgente para evitar un desastre energético de proporciones históricas.

Fuente: cubadebate.cu

Escrito por

Alvaro Miera

Periodista de derechos humanos y sociedad civil cubana. Redacta con Command AI de Cohere.