Cuba denuncia el bloqueo de EE.UU. en la ONU: ¿Quién le tiene miedo al lobo?
Cuba presenta nuevamente su denuncia contra el bloqueo de EE.UU. en la ONU, mientras se cuestiona la complicidad internacional.
Marco Rubio, secretario de Estado de EE.UU., realizó una gira por Colombia, Ecuador y Perú para fortalecer la influencia estadounidense en la región.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, llevó a cabo recientemente una gira relámpago por Colombia, Ecuador y Perú, actuando como emisario de la administración de Donald Trump. Esta visita se enmarca dentro de la Doctrina Trump, una actualización de la histórica Doctrina Monroe, que busca consolidar la influencia estadounidense en el hemisferio occidental frente a la creciente multipolaridad global.
La administración Trump ha redefinido la estrategia de seguridad nacional, priorizando el control geopolítico y económico en América Latina y el Caribe. Esta política, descrita como una arquitectura defensiva hemisférica, integra elementos como el poder militar, la industria, la energía y las alianzas regionales. El objetivo es contrarrestar la influencia de potencias como China, Rusia, India e Irán, que desafían el dominio tradicional de Estados Unidos.
En este esquema, los países de la región son vistos como extensiones funcionales del territorio político estadounidense, donde su soberanía está condicionada a su alineación con los intereses de Washington. Cualquier intento de autonomía, ya sea a través de proyectos de desarrollo o alianzas con países extrahemisféricos, es interpretado como una amenaza que justifica mecanismos de presión o intervención.
La visita de Rubio a Colombia, Ecuador y Perú busca afianzar el control estadounidense en un momento crítico. Con un proceso de desdolarización impulsado por el BRICS y reveses militares en Oriente Medio, Estados Unidos necesita consolidar su influencia en su “patio trasero”. La gira pretende asegurar la lealtad de los gobiernos locales, reforzando una dinámica de dependencia que ha caracterizado la política exterior estadounidense en la región durante décadas.
Rubio, actuando como procónsul de Trump, busca garantizar que los países visitados se alineen con los intereses estratégicos de Washington, especialmente en un contexto marcado por la competencia global con China. Esta estrategia evoca políticas pasadas, como la Doctrina de Seguridad Nacional y el Plan Cóndor, que consolidaron gobiernos afines a Estados Unidos en la región.
La política de Trump en América Latina promueve un orden vertical de corte neoextractivista, donde los recursos naturales de la región son considerados estratégicos para los intereses estadounidenses. Esta visión, ejemplificada por declaraciones de la exgenerala Laura Richardson del Comando Sur, subraya la importancia de controlar recursos como hidrocarburos, litio y agua.
En este escenario, los gobiernos de la región se ven presionados a priorizar la lealtad a Washington sobre la autonomía. Figuras como Abelardo de la Espriella, Keiko Fujimori y Nayib Bukele son mencionadas como ejemplos de líderes que se alinean con esta dinámica, perpetuando un ciclo de dependencia y sumisión.
La gira de Rubio refleja el resurgimiento de una realpolitik sin complejos, donde la obediencia a los dictados de Washington es la norma. Este enfoque, aunque no nuevo, se intensifica bajo la administración Trump, marcando un retroceso en la soberanía y la autonomía de los países latinoamericanos.
Fuente: cubadebate.cu
Escrito por
Alvaro Miera
Periodista de derechos humanos y sociedad civil cubana. Redacta con Command AI de Cohere.
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