La Quinta de los Molinos acoge una Fiesta Rusa con gastronomía, música y cultura
La Quinta de los Molinos celebra una Fiesta Rusa con gastronomía tradicional, música en vivo y actividades familiares.
La bija, conocida como Bixa orellana, es valorada en Cuba y América Latina por sus propiedades medicinales y culinarias.
La Bixa orellana, comúnmente conocida en Cuba como bija, achote o achiote, es una planta con una larga tradición de uso en la medicina natural y la gastronomía. Originaria de la región amazónica, esta especie arborescente se ha extendido por las áreas tropicales y subtropicales de todo el mundo, incluyendo Cuba, donde crece de forma silvestre y cultivada. En este artículo, exploramos sus propiedades medicinales, aplicaciones culinarias y precauciones de uso.
La bija pertenece a la familia de las bixáceas y puede alcanzar una altura de hasta 10 metros, aunque generalmente oscila entre 2 y 5 metros. Su copa es baja, frondosa y extendida. Aunque es nativa de América tropical, probablemente del suroeste de la Amazonia, se encuentra de forma silvestre o cultivada desde México hasta Brasil y el norte de Argentina, así como en el Caribe insular. En Cuba, según el botánico Juan Tomás Roig, la planta es silvestre en algunas zonas montañosas del oriente del país y cultivada en el resto de la isla, especialmente en jardines, patios y fincas.
La cubierta resinosa y aceitosa de las semillas de la bija contiene un pigmento compuesto principalmente por bixina y otros apocarotenoides. Este pigmento, conocido en Cuba como bijol, se utiliza ampliamente como colorante alimentario en platos como el arroz amarillo, sopas y guisos. En otras regiones de América Latina, es un ingrediente clave en recetas como la hallaca venezolana, el locro carretero boliviano y la cochinita pibil yucateca. Además de su uso culinario, los mayas y otros pueblos originarios de América Central y del Sur han empleado el pigmento de la bija como pintura corporal y facial en rituales religiosos.
Desde el punto de vista medicinal, la bija tiene documentadas diversas aplicaciones. Entre sus usos tradicionales destacan su función como repelente de mosquitos y otros insectos, una práctica común entre los Tsáchilas de Ecuador. También se le atribuyen propiedades hipoglicemiantes, antibacterianas, antipalúdicas, antioxidantes, analgésicas y antiinflamatorias. Estos usos han sido validados en cierto grado por estudios preclínicos y clínicos.
Sin embargo, es importante tener precaución con su uso. Aunque en dosis habituales no se han observado efectos tóxicos, su ingestión en cantidades muy elevadas puede provocar efectos purgantes, toxicidad hepática y pancreática, así como un aumento de la insulina en sangre. También se han reportado reacciones anafilácticas en algunos casos. Según la Farmacopea Vegetal Caribeña, la bija no debe utilizarse durante el embarazo, la lactancia ni en niños menores de 12 años. Además, en aplicaciones tópicas, es fundamental seguir estrictas medidas higiénicas para evitar contaminaciones que puedan causar infecciones.
En resumen, la bija sigue siendo una planta de gran utilidad tanto en la cocina como en la medicina natural, pero su uso debe ser responsable e informado.
Fuente: cubadebate.cu
Escrito por
Alvaro Miera
Periodista de derechos humanos y sociedad civil cubana. Redacta con Command AI de Cohere.
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