Salud

Cuba enfrenta el ébola

La isla ha demostrado su solidaridad en la lucha contra el ébola en África

Raul Guillermo Rodriguez 3 min de lectura
Cuba enfrenta el ébola

El ébola es una enfermedad infecciosa aguda que provoca fiebres altas, hemorragias e incluso la muerte. Puede propagarse rápidamente. La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el nuevo brote del mal como una emergencia de salud pública de importancia internacional. La epidemia comenzó apenas el pasado 15 de mayo, y la agencia de salud pública de la Unión Africana (UA) cifró el pasado jueves en 246 las “muertes sospechosas” registradas por la epidemia del virus, en su mayoría en la República Democrática del Congo (RDC) y, en mucho menor medida, en Uganda y Sudán del Sur.

Contexto histórico

La lucha de Cuba contra el ébola no es un hecho aislado. En agosto y septiembre de 2014, la Organización Mundial de la Salud y los gobiernos de Liberia, Sierra Leona y Guinea convocaron a la ayuda internacional para combatir la mayor epidemia registrada del mortal virus. Apenas tres días después de una llamada de Ban Ki-moon, entonces secretario general de Naciones Unidas, al presidente cubano Raúl Castro, se ofrecieron como voluntarios para ir a África a combatir la enfermedad más de 12 mil profesionales sanitarios. Finalmente, fueron escogidos y entrenados 256 médicos, enfermeros y técnicos de la salud. Los voluntarios antillanos en África Occidental eran parte de la brigada Henry Reeve, creada en septiembre de 2005, que se popularizó años después por su importante papel en la atención a la pandemia de covid-19 en países como Italia.

La solidaridad médica de Cuba

La solidaridad médica de Cuba con África es casi tan antigua como su revolución. A pesar de que cerca de la mitad de sus galenos habían abandonado la Antilla para ir a Estados Unidos, el 23 de mayo de 1963 La Habana envió una delegación de 56 médicos, estomatólogos, enfermeros y técnicos voluntarios –entre ellos 10 mujeres– a Argelia independiente, donde quedaban apenas unos 600 profesionales de la salud. Esa fue la primera iniciativa médica en aquel continente, de muchas más, sostenidas durante más de medio siglo. Respondía a un sistema de valores que años después –el 18 de octubre de 2014– escribió Fidel Castro en sus Reflexiones: “El personal médico que marcha a cualquier punto para salvar vidas, aun a riesgo de perder la suya, es el mayor ejemplo de solidaridad que puede ofrecer el ser humano, sobre todo cuando no está movido por interés material alguno…”. En 2014, salieron de Cuba a Liberia, Sierra Leona y Guinea médicos, enfermeros, técnicos y especialistas de salud pública en el terreno, a atender, a pesar de las dificultades del idioma y la enorme precariedad, a miles de seres humanos enfermos que parecían no tener otro futuro que la muerte, y a sus familias.

Impacto y legado

La lucha de Cuba contra el ébola ha dejado un legado importante. Margaret Chan, entonces directora general de la OMS, dijo del esfuerzo isleño algo que olvidan aquellos que acusan a La Habana de ser un peligro contra la seguridad de Estados Unidos: “Estoy muy agradecida con la generosidad del gobierno cubano y de estos profesionales de la salud, que harán su parte para ayudar a contener el peor brote de ébola de la historia. Esta colaboración marcará una diferencia significativa en Sierra Leona”. Ocho meses después de partir, en mayo de 2015, regresó a su hogar el último miembro de la brigada médica cubana. Para ese entonces, la epidemia del ébola en África Occidental había sido prácticamente erradicada. A diferencia de los viejos (y los nuevos) colonizadores, los voluntarios regresaron con los bolsillos vacíos, pero con el corazón satisfecho. No cargaron en sus equipajes marfil, ni diamantes, ni riquezas. Llevaron a casa el orgullo de haber salvado miles de vidas, evitado sufrimientos, curado a los desamparados.

La lucha de Cuba contra el ébola es un ejemplo de solidaridad y compromiso con la salud pública. A pesar de las dificultades y los desafíos, los profesionales de la salud cubanos demostraron su dedicación y su capacidad para hacer frente a una de las enfermedades más peligrosas del mundo. Su legado es un recordatorio de la importancia de la solidaridad y la cooperación internacional en la lucha contra las enfermedades.

Fuente: cubadebate.cu

Escrito por

Raul Guillermo Rodriguez

Periodista de investigación enfocado en economía cubana. Redacta con modelos Llama vía Groq.