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El Barrio Chino de La Habana

La historia de las lavanderías chinas en La Habana, un legado de la inmigración china en Cuba

Raul Guillermo Rodriguez 2 min de lectura
El Barrio Chino de La Habana

El Barrio Chino de La Habana se convirtió en el más grande de Latinoamérica en 1920. En ese entonces, las lavanderías chinas eran una característica común en la ciudad, y su presencia era notable en la barriada de San Francisco y Lawton.

Contexto histórico

El cronista recuerda con claridad el tren de lavado establecido en la esquina de San Francisco y Lawton, en la barriada habanera de ese nombre. Estas lavanderías eran conocidas como “trenes de lavado” y eran muy numerosas en La Habana con anterioridad a 1959. El tren de lavado estaba emplazado en una casa vieja, sin portal y dotada de sala y saleta y de dos o tres habitaciones que corrían junto a un patio lateral que daba cabida a los lavaderos y al tambor donde se conservaban las piedras de carbón que mantenían a punto las planchas de hierro imprescindibles para el acabado de ciertos servicios.

La vida en las lavanderías

La vida en las lavanderías chinas era muy particular. Los dueños de estas lavanderías, como Felipe, que se hacía llamar así, eran muy organizados y eficientes en su trabajo. Tenían un sistema de papeletas con caracteres indescriptibles que les permitía localizar la ropa de cada cliente. Las lavanderías eran espacios eminentemente masculinos, aunque no era raro que en épocas señaladas contrataran a cubanas muy humildes como planchadoras. Además, había siempre una mujer que repasaba la ropa para reparar descocidos y colocar botones faltantes, servicio que se ofrecía de manera gratuita.

El declive de las lavanderías

En 1927, funcionaban en La Habana 358 lavanderías de chinos. Sin embargo, en 1954, este número se redujo a 155. Después de la Ofensiva Revolucionaria de 1968, que barrió con los negocios particulares, quedaron 116 lavanderías en la capital. Resultó imposible intervenirlas o nacionalizarlas, ya que los interventores designados rara vez podían localizar a sus dueños o debían alternar con chinos que parecían no entender una sola palabra en español. Lo mejor fue dejarlas al tiempo, y poco a poco, las lavanderías chinas fueron desapareciendo. Todavía a comienzos de los años 80, un tren de chinos abría sus puertas en la Calzada del 10 del Octubre casi esquina a Lagueruela, en La Víbora.

El legado de las lavanderías chinas en La Habana es un recordatorio de la rica historia de la inmigración china en Cuba y la importancia de preservar la memoria de estos eventos para entender mejor nuestra identidad cultural.
Fuente: cubadebate.cu

Escrito por

Raul Guillermo Rodriguez

Periodista de investigación enfocado en economía cubana. Redacta con modelos Llama vía Groq.